Hay muy poco más que aprender del carácter de este príncipe que que sabiamente prefirió la paz a la guerra. De hecho, el refugio que dio a los sacerdotes y levitas es para su honor. Sin duda, su reino fue preservado en paz y buen orden gracias a la bendición del Señor en respuesta a las oraciones de su pueblo. Esta fue la verdadera fuerza que se le dio al reino de Judá.

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