REFLEXIONES

¿QUÉ pobre personaje insignificante es este Roboam? ¿Es este el hijo de Salomón? ¡Pobre de mí! qué pobre parecido de la sabiduría con el Padre. ¡Lector! Observe que la gracia no es hereditaria. Como el padre no puede llevar los pecados del hijo, ni el hijo los pecados del padre; de modo que la gracia no tiene conexión con las alianzas naturales.

¿No es este Roboam una imagen fiel de todos los hombres carnales y perezosos? así como él prefirió la situación perezosa de las búsquedas carnales a las de promover la gloria de Dios, así encontramos a todos los hombres bajo el poder reinante del pecado que mora en nosotros, y solo desean hacer provisión para que la carne satisfaga sus deseos. ¡Oh! ¿Qué multitudes hay de Roboam en la tierra, que no saben nada, no piensan en nada, no disfrutan más que de las concupiscencias carnales? cuyo dios es su vientre, que se preocupan de las cosas terrenales.

¡Precioso Jesús! aparta a tu pueblo de tales cosas. ¡Oh! darles para tener su conversación cada vez más en el cielo, y desde allí estar siempre buscando al Salvador, al Señor Jesucristo, quien cambiará nuestros viles cuerpos para que sean modelados a semejanza de su cuerpo glorioso, de acuerdo con sus poderosos poder por el cual él es capaz de someter todas las cosas a sí mismo.

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