Aquí nos encontramos con la misma observación que antes, sólo que con esta adición, de que a partir de su importancia se repite de nuevo, nuestra atención y consideración hacia ella debe ser mayor. Si a partir de su renovación el SEÑOR JESÚS se vuelve más querido, dulce es la exhortación cuantas veces se repite, que bajo la gracia de Dios induce este efecto.

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