REFLEXIONES

LECTOR, que usted y yo saquemos la misma conclusión de la lectura de este Salmo, como se hace aquí, y la confianza en esto elevará nuestras almas durante los ejercicios de la hora que pasa, sean los que sean. No sentiremos retrocesos, no sacaremos conclusiones falsas en nuestro progreso hasta el final de nuestro peregrinaje, si nuestros corazones están entretanto fijos en la confianza en el Señor. Por una fe firme, firme y bien fundada en la rica misericordia de Dios en Cristo, manteniéndonos en nuestro camino y manteniendo nuestra seguridad, ya sea que las providencias de nuestro Dios parezcan fruncir el ceño o lucir alegres; al mantenernos firmes en el pacto de Dios el Padre, y los méritos de Cristo, y la eficacia eterna de su sangre y justicia, encontraremos que Dios es todavía nuestro ayudador, y el Señor está con los que sostienen nuestras almas.

¡Bendito Redentor! dame gracia para mirarte, y para recordar tus ejercicios en medio de los falsos amigos y enemigos abiertos, que en los días de tu carne te rodearon. Señor, ayúdame a considerarte a ti, que soportaste tal contradicción contra ti mismo, para que no me canse ni me desmaye. Y mientras los de Zif de la hora presente me hostigan y me angustian, y entregarían mi alma en manos del enemigo; ¡Oh! para que la gracia esté mirándote y obteniendo fuerza de ti, para que pueda descubrir tu mano bondadosa librándome de todos los problemas y haciéndome más que vencedor en tu fuerza y ​​en el poder de tu fuerza.

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