Significado. El siervo del Señor confiesa su humillación más profunda: «soy gusano, y no hombre», pisoteado y despreciado, anticipando el oprobio que recaería sobre el Mesías sufriente.

Contexto. El Salmo 22 es atribuido a David, compuesto bajo una angustia extrema en que se ve rodeado de enemigos y abandonado en apariencia por Dios. Dirigido originalmente al pueblo del pacto en su adoración, el salmo trasciende la experiencia de David y se convierte, por inspiración del Espíritu, en profecía directa de la pasión de Cristo, según testimonio de los Evangelios.

Explicación. El término hebreo «tolá» (gusano) evoca la criatura más baja y aplastada, sin defensa ni dignidad a los ojos humanos. David se describe así no por desprecio de sí mismo, sino para expresar el grado abismal de su humillación: «oprobio de los hombres y despreciado del pueblo». Desde una lectura reformada y cristocéntrica, estas palabras se cumplen plenamente en Cristo, quien siendo verdadero Dios se hizo de ninguna reputación. Aquí brilla la soberanía de Dios, que ordenó el camino del sufrimiento del Hijo como senda de redención. El menosprecio del pueblo prefigura el rechazo del Mesías por aquellos a quienes vino a salvar, y revela que la gloria de la salvación se obra mediante el escándalo de la cruz.

Referencias relacionadas. Isaías 53:3 describe al Siervo «despreciado y desechado entre los hombres». Filipenses 2:7-8 expone el anonadamiento de Cristo hasta la muerte de cruz. Mateo 27:39-43 muestra el cumplimiento literal de los versículos siguientes del salmo en el Calvario. Hebreos 12:2 nos llama a mirar a Jesús, que sufrió la cruz menospreciando el oprobio.

Aplicación práctica. El creyente que es despreciado por causa de su fe halla consuelo al saber que su Señor descendió primero a ese lugar de humillación. No estamos solos en el oprobio, pues Cristo lo cargó hasta el fondo. La gracia soberana de Dios transforma el desprecio del mundo en participación en los padecimientos de Cristo, y nos enseña a no buscar la estima humana, sino la aprobación de aquel que juzga con justicia.

Para reflexionar. ¿Estás dispuesto a seguir a un Salvador que fue tratado como «gusano y no hombre», aceptando el oprobio de la cruz como camino hacia la gloria?

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