Significado. Antes de que existiera el mundo, Dios ya era Dios: desde la eternidad y hasta la eternidad, el Señor es el fundamento inmutable sobre el cual descansa toda criatura.

Contexto. El Salmo 90 lleva el título «Oración de Moisés, varón de Dios», siendo el más antiguo del salterio. Surge del peregrinaje de Israel por el desierto, donde una generación entera murió bajo el juicio divino. Moisés, contemplando la fragilidad de su pueblo y el paso veloz de la vida, eleva esta plegaria contrastando la brevedad humana con la permanencia eterna de Dios. El versículo 2 sostiene teológicamente toda la oración.

Explicación. Antes de que «naciesen los montes» —imagen de lo más sólido y antiguo de la creación— y antes de que Dios «formase la tierra y el mundo», él ya existía. La expresión «desde el siglo y hasta el siglo» (en hebreo, de eternidad a eternidad) afirma la aseidad divina: Dios no fue causado ni depende de nada, sino que es el «Yo soy» que existe por sí mismo. El verbo «eres» en presente subraya su inmutabilidad: él no llega a ser, simplemente es. Desde la perspectiva reformada, aquí se funda la soberanía absoluta del Creador, distinto y trascendente respecto de su obra, contra todo panteísmo. La creación tiene principio; Dios, no. Esta verdad es la roca pactual sobre la que el creyente halla refugio.

Referencias relacionadas. El «Yo soy» de Éxodo 3:14 revela el mismo nombre eterno. Génesis 1:1 narra el principio que este versículo precede. Juan 1:1-3 muestra que el Verbo eterno, Cristo, estaba con Dios antes de la creación y todo fue hecho por él. Isaías 40:28 proclama al Dios eterno que no desfallece, y Apocalipsis 1:8 lo declara el Alfa y la Omega.

Aplicación práctica. En un mundo de cambios constantes, ansiedades y pérdidas, el creyente encuentra estabilidad no en sus circunstancias, sino en el Dios que permanece. Si él fue tu morada antes de los montes, lo será también en tu vejez y más allá de la muerte. Descansa hoy en aquel cuyos propósitos no fracasan: el mismo Dios que sostuvo a Moisés en el desierto te sostiene a ti en tu peregrinaje.

Para reflexionar. ¿Estoy edificando mi vida sobre lo pasajero que pronto se desvanece, o sobre el Dios eterno e inmutable que es mi refugio de generación en generación?

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