Significado. Dios arrebata las generaciones como una corriente impetuosa; la vida humana es tan frágil y pasajera como la hierba que brota al amanecer y se seca al caer la tarde.

Contexto. El Salmo 90 lleva el título «Oración de Moisés, varón de Dios», siendo el más antiguo del Salterio. Moisés lo compuso muy probablemente durante la peregrinación por el desierto, cuando aquella generación incrédula iba muriendo bajo el juicio de Dios. Los destinatarios son el pueblo del pacto, llamado a contemplar la eternidad de Dios frente a la brevedad de su propia existencia y a la severidad de la ira divina contra el pecado.

Explicación. El verbo traducido «arrebatar» evoca una inundación que barre todo a su paso: las generaciones son llevadas por la soberana providencia de Dios, no por un azar ciego. La frase «son como un sueño» subraya lo efímero e insustancial de la vida caída. La imagen de la hierba que «brota» de mañana y se «marchita» refuerza esta fragilidad. Desde la perspectiva reformada, este versículo expone la condición del hombre bajo la sentencia de Génesis 3: el polvo vuelve al polvo. Sin embargo, esta mortalidad no es un destino impersonal, sino la ejecución del decreto de un Dios santo y soberano, cuyos juicios son justos y cuya gracia es la única esperanza.

Referencias relacionadas. La imagen de la hierba reaparece en Isaías 40:6-8 y en 1 Pedro 1:24-25, donde se contrasta con la permanencia eterna de la Palabra del Señor. Santiago 4:14 compara la vida con un vapor que aparece y se desvanece. Génesis 3:19 declara el origen de esta mortalidad, mientras que 1 Corintios 15:22 anuncia que, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Aplicación práctica. Vivimos en una cultura que niega la muerte y se aferra a la ilusión de permanencia. Este versículo nos llama a la humildad y a la sabiduría: a contar nuestros días (v. 12) y a no edificar sobre lo que se marchita. El creyente reformado halla consuelo en que su vida fugaz está sostenida por un Dios eterno e inmutable, y que en Cristo, la Hierba que floreció y permanece para siempre, posee una herencia incorruptible. Que la brevedad de la vida nos mueva a buscar primero el reino de Dios.

Para reflexionar. ¿Estoy edificando mi vida sobre la hierba que se seca o sobre el Dios eterno que permanece para siempre?

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