• Ezequiel 44:4

    Luego me llevó por la vía de la puerta del norte, hacia el frente del templo. Entonces miré, y he aquí que la gloria del SEÑOR había llenado la casa del SEÑOR. Caí postrado sobre mi rostro,

  • Ezequiel 44:5

    y el SEÑOR me dijo: “Oh hijo de hombre, fíjate bien; mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que yo hablo contigo sobre todos los estatutos de la casa del SEÑOR y sobre todas sus leyes. Fíjate bien en quiénes han de ser admitidos en el templo, y en todos los que han de ser excluidos del santuario.

  • Ezequiel 44:6

    Dirás a los rebeldes, a la casa de Israel, que así ha dicho el SEÑOR Dios: ‘¡Basta ya de todas sus abominaciones, oh casa de Israel!

  • Ezequiel 44:7

    Basta de haber traído extranjeros incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y profanar mi templo, ofreciendo mi pan — el sebo y la sangre — e invalidando mi pacto con todas las abominaciones de ustedes.

  • Ezequiel 44:8

    No han guardado las ordenanzas respecto de mis cosas sagradas, sino que han puesto extranjeros para guardar las ordenanzas de mi santuario a su gusto.

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