• Lamentaciones 3:18

    Pensé: “Ha perecido mi fortaleza y mi esperanza en el SEÑOR”.

  • Lamentaciones 3:19

    Acuérdate de mi aflicción y de mi desamparo, del ajenjo y de la amargura.

  • Lamentaciones 3:20

    Lo recordará, ciertamente, mi alma y será abatida dentro de mí.

  • Lamentaciones 3:21

    Esto haré volver a mi corazón, por lo cual tendré esperanza.

  • Lamentaciones 3:22

    Por la bondad del SEÑOR es que no somos consumidos, porque nunca decaen sus misericordias.

  • Lamentaciones 3:23

    Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

  • Lamentaciones 3:24

    “El SEÑOR es mi porción”, ha dicho mi alma; “por eso, en él esperaré”.

  • Lamentaciones 3:25

    Bueno es el SEÑOR para los que en él esperan, para el alma que lo busca.

Continúa después de la publicidad