• Marco 11:11

    Entró Jesús en Jerusalén, en el templo, y habiendo mirado todo en derredor, como la hora ya era tarde, salió para Betania con los doce.

  • Marco 11:12

    Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.

  • Marco 11:13

    Y viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, se acercó para ver si hallaba en ella algo. Cuando fue a ella, no encontró nada más que hojas porque no era tiempo de higos.

  • Marco 11:14

    Entonces Jesús dijo a la higuera: “¡Nunca jamás coma nadie de tu fruto!”. Y lo oyeron sus discípulos.

  • Marco 11:15

    Llegaron a Jerusalén y Jesús entró en el templo. Y comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas,

  • Marco 11:16

    y no consentía que nadie cruzara por el templo llevando utensilio alguno.

  • Marco 11:17

    Y enseñaba diciendo: “¿No está escrito que mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han hecho cueva de ladrones”.

  • Marco 11:18

    Lo oyeron los principales sacerdotes y los escribas, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo pues todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.

  • Marco 11:19

    Y al llegar la noche Jesús y los suyos salieron de la ciudad.

  • Marco 11:20

    Por la mañana, pasando por allí vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

  • Marco 11:21

    Entonces Pedro, acordándose, le dijo: — Rabí, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.

  • Marco 11:22

    Respondiendo Jesús les dijo: — Tengan fe en Dios.

  • Marco 11:23

    De cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar”, y que no dude en su corazón sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho.

  • Marco 11:24

    Por esta razón les digo que todo por lo cual oran y piden, crean que lo han recibido y les será hecho.

  • Marco 11:25

    Y cuando se pongan de pie para orar, si tienen algo contra alguien, perdónenlo para que su Padre que está en los cielos también les perdone a ustedes sus ofensas.

  • Marco 11:26

    [6].

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