• Mateo 26:37

    Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a entristecerse y a angustiarse.

  • Mateo 26:38

    Entonces les dijo: — Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quédense aquí y velen conmigo.

  • Mateo 26:39

    Pasando un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: — Padre mío, de ser posible, pase de mí esta copa. Pero, no sea como yo quiero, sino como tú.

  • Mateo 26:40

    Volvió a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: — ¿Así que no han podido velar ni una sola hora conmigo?

  • Mateo 26:41

    Velen y oren, para que no entren en tentación. El espíritu, a la verdad, está dispuesto; pero la carne es débil.

  • Mateo 26:42

    Por segunda vez se apartó y oró diciendo: — Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.

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