• Proverbios 1:8

    Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre y no abandones la instrucción de tu madre;

  • Proverbios 1:9

    porque diadema de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello.

  • Proverbios 1:10

    Hijo mío, si los pecadores te quisieran persuadir, no lo consientas.

  • Proverbios 1:11

    Si te dicen: “Ven con nosotros; estemos al acecho para derramar sangre y embosquemos sin motivo a los inocentes;

  • Proverbios 1:12

    los tragaremos vivos como el Seol, enteros como los que descienden a la fosa;

  • Proverbios 1:13

    hallaremos riquezas de toda clase; llenaremos nuestras casas de ganancias;

  • Proverbios 1:14

    echa tu suerte con nosotros; tengamos todos una sola bolsa…”.

  • Proverbios 1:15

    Hijo mío, no andes en el camino de ellos; aparta tu pie de sus senderos,

  • Proverbios 1:16

    porque sus pies corren al mal y se apresuran a derramar sangre.

  • Proverbios 1:17

    Ciertamente en vano se tiende la red ante los ojos de toda ave.

  • Proverbios 1:18

    Pero ellos ponen acechanzas a su propia sangre; a sus propias vidas ponen trampa.

  • Proverbios 1:19

    Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida a los que la poseen.

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