• Proverbios 28:12

    Cuando triunfan los justos grande es la gloria; pero cuando se levantan los impíos se esconden los hombres.

  • Proverbios 28:13

    El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia.

  • Proverbios 28:14

    Bienaventurado el hombre que siempre teme, pero el que endurece su corazón caerá en el mal.

  • Proverbios 28:15

    León rugiente y oso que embiste es el gobernante impío sobre el pueblo empobrecido.

  • Proverbios 28:16

    El gobernante falto de entendimiento aumenta la extorsión, pero el que aborrece las ganancias deshonestas alargará sus días.

  • Proverbios 28:17

    El hombre que carga con un delito de sangre huirá hasta la fosa y nadie lo detendrá.

  • Proverbios 28:18

    El que camina en integridad será salvo, pero el de caminos torcidos caerá en una fosa.

  • Proverbios 28:19

    El que cultiva su tierra se saciará de pan, pero el que persigue cosas vanas se saciará de pobreza.

  • Proverbios 28:20

    El hombre fiel tendrá muchas bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedará impune.

  • Proverbios 28:21

    No es bueno hacer distinción de personas, pues un hombre puede delinquir hasta por un bocado de pan.

  • Proverbios 28:22

    El hombre de malas intenciones se apresura a enriquecerse, y no sabe que le ha de venir escasez.

  • Proverbios 28:23

    El que reprende al hombre hallará después mayor gracia que el que le lisonjea con la lengua.

  • Proverbios 28:24

    El que roba a su padre y a su madre, y dice que no es maldad, es compañero del destructor.

  • Proverbios 28:25

    El de ánimo altivo suscita contiendas, pero el que confía en el SEÑOR prosperará.

  • Proverbios 28:26

    El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo.

  • Proverbios 28:27

    Al que da al pobre no le faltará, pero el que cierra ante él sus ojos tendrá muchas maldiciones.

  • Proverbios 28:28

    Cuando se levantan los impíos se ocultan los hombres; pero cuando perecen los justos se engrandecen.

Continúa después de la publicidad