No seáis escándalo, ni a los judíos, ni a los gentiles, ni a la iglesia de Dios:

No ofendáis - en cosas indiferentes; porque en las cosas esenciales que afectan a la doctrina y la práctica, incluso en el más mínimo detalle, no debemos desviarnos del principio, cualquiera que sea el resultado de la ofensa.

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