Me arrepiento de haber puesto por rey a Saúl, porque se ha apartado de seguirme, y no ha cumplido mis mandamientos. Y entristeció a Samuel; y clamó a Jehová toda la noche.

Me arrepiento de haber puesto a Saúl. El arrepentimiento se atribuye en las Escrituras al Ser Divino cuando los hombres malos le dan motivo para alterar su curso y método, de proceder, y para tratarlos como si se "arrepintiera" de la bondad mostrada. Para el corazón de un hombre como Samuel, que estaba por encima de todas las consideraciones envidiosas, y realmente apegado al rey, un anuncio tan doloroso conmovió toda su piedad, y lo llevó a pasar una noche de insomnio de ferviente intercesión.

Samuel, aunque sus sentimientos bondadosos estaban intensamente doloridos por el rechazo de Saúl, fue llevado después a excusar la necesidad de este procedimiento, y a aceptar la sabiduría del arreglo divino (ver este tema discutido por Josefo, 'Antigüedades,' b. 6:, sec. 2; cap. 7:, sec. 2; cap. 12:, sec. 7; y 'Contra Apron,' b. 2:, sec. 30).

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