Y Jehová se enojó mucho contra Aarón por haberlo destruido; y oré también por Aarón en aquel mismo tiempo.

El Señor se enojó mucho con Aarón por haberlo destruido. Al dejarse llevar por la marea del clamor popular, se hizo partícipe de la culpa de la idolatría, y habría sufrido el castigo de su cumplimiento pecaminoso si no hubiera prevalecido la ferviente intercesión de Moisés en su favor.

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