A quien percibí acusado de cuestiones de su ley, pero sin que se le acusara de nada digno de muerte o de cadenas.

A quien percibí acusado de cuestiones de su ley, pero sin que se le acusara de nada digno de muerte o de cadenas. En medio de todas sus dificultades para llegar a los cargos presentados contra Pablo, sin duda salió lo suficiente para convencerlo de que todo era una cuestión de religión, y que no había caso para un tribunal civil.

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