Y le dieron setenta monedas de plata de la casa de Baal-berit, con las que Abimelec contrató a personas vanas y ligeras, que le seguían.

La casa de Baal-berit, ya sea el templo o el lugar donde se adoraba a este ídolo: Baal-berit, 'dios del pacto', por cuya invocación se formó la liga de las ciudades.

Personas vanas y ligeras, que lo seguían: vagabundos ociosos y sin valor, la escoria de la sociedad, que no tenían nada que perder, pero sí mucho que ganar, con el éxito de un movimiento revolucionario.

 

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