Y haré que vuestras ciudades sean desoladas, y llevaré vuestros santuarios a la desolación, y no sentiré el olor de vuestras dulces fragancias.

Haré que tus ciudades sean desoladas. Esta destrucción de sus numerosas y florecientes ciudades, que cayó sobre Judea a causa de los pecados de Israel, se llevó a cabo mediante el traslado forzoso del pueblo durante y mucho después del cautiverio. Pero ahora se realiza en un grado mucho mayor.

Traed vuestros santuarios...,  el tabernáculo y el templo, como es evidente por el tenor de la cláusula posterior, en la que Dios anuncia que no aceptará ni tendrá en cuenta sus sacrificios (cf. Levítico 5:16 ; Eclesiastés 10:1 ; Joel 2:10 ; Efesios 5:2 ).

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