CAPITULO XXV.

Querubines, figuras simbólicas, que Moisés no describe a la perfección, por lo que no podemos pretender conocer su forma exacta. Algunos los representan como jóvenes, con las alas unidas sobre el propiciatorio, en dirección contraria a las de los pájaros, para formar un trono para Dios, e inclinados hacia Él, con profundo respeto. Otros solo admiten sus cabezas, con seis alas: mientras que muchos suponen que se parecen a las figuras compuestas mencionadas, Ezequiel i.

5. y x. 20. Denotan alguna figura extraordinaria que no se encuentra en la naturaleza, 3 Reyes vii. 29. Una orden de ángeles se conoce con este nombre. Sin embargo, los cuatro animales, o querubines, representan a los santos, Apocalipsis v. 8, 10. Las diferentes formas bajo las cuales aparecen, nos presentan sus diversas perfecciones. Sus alas denotan agilidad, etc. Los egipcios adoraban a Anubis, bajo la forma de un hombre, con cabeza de perro.

Isis tenía la cabeza de una vaca, Apis la de un toro. Colocaron una esfinge a la entrada de sus templos, para mostrar que su teología era enigmática. Dios condescendió quizás a satisfacer las inclinaciones de su pueblo, al representar los misterios de la religión bajo formas similares, Sabiduría xviii. 24. (Calmet) --- ¡Habría permitido tales cosas, si fueran tan peligrosas, como inseparables de la idolatría! (Haydock)

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