La carne para nada aprovecha. La carne muerta, separada del espíritu, de la manera grosera que suponían que debían comer su carne, no serviría de nada. Tampoco aprovecha la carne del hombre, es decir, la aprehensión natural y carnal del hombre (que se niega a someterse al espíritu y a las palabras de Cristo). Pero sería el colmo de la blasfemia, decir que la carne viva de Cristo (que recibimos en el sacramento bendito, con su espíritu, es decir, con su alma y divinidad) de nada aprovecha.

Porque si la carne de Cristo no nos hubiera aprovechado en nada, nunca se habría hecho carne por nosotros, ni habría muerto en la carne por nosotros. --- Son espíritu y vida. Proponiéndoles un sacramento celestial, en el que recibirán, de manera maravillosa, espíritu, gracia y vida. Estas palabras corrigen suficientemente la imaginación burda y carnal de estos cafarnaítas, que él significaba para ellos que su cuerpo y sangre comieran de manera visible y sangrienta, como carne, dice S.

Agustín, se vende en el mercado y en el caos; [3] pero no implican solo una presencia figurativa o metafórica. La forma de la presencia de Cristo es espiritual y bajo las apariencias externas de pan y vino; pero, sin embargo, está allí verdadera y realmente presente, mediante un cambio de la sustancia del pan y del vino en la sustancia de su cuerpo y sangre, que se convierten verdadera y realmente en nuestro alimento espiritual, y son verdadera y realmente recibidos en el santo sacramento.

--- La carne [4] en sí misma no aprovecha para nada, ni siquiera la carne de nuestro Salvador Cristo, si no estuviera unida a la persona divina de Cristo. Pero debemos cuidar cómo entendemos estas palabras pronunciadas por nuestro Salvador: porque es cierto, dice San Agustín, que la palabra hecha carne es la causa de toda nuestra felicidad. (Witham) --- Cuando te prometo la vida si comes mi carne, no quiero que entiendas esto de esa manera grosera y carnal, de cortar mis miembros en pedazos: tales ideas están lejos de mi mente: la carne se beneficia nada.

En las Escrituras, la palabra carne a menudo se usa para la manera carnal de entender cualquier cosa. Si quieren entrar en el espíritu de mis palabras, eleven su corazón a una forma más elevada y espiritual de entenderlas. (Calmet) --- El lector puede consultar Des Mahis, p. 165, un converso del protestantismo, y que ha probado la doctrina católica sobre la Eucaristía de la manera más satisfactoria, a partir de la palabra escrita.

Donde muestra que Jesucristo, hablando de su propio cuerpo, nunca dice la carne, sino mi carne: el primer modo de expresión se usa para significar, como hemos observado anteriormente, una manera carnal de entender cualquier cosa.

[BIBLIOGRAFÍA]

San Agustín, 27. p. 503, carnem quippe intellexerunt, quomodo in cadavere dilaniatur, aut in macello venditur.

[BIBLIOGRAFÍA]

San Agustín, 27. p. 503, caro non prodest quicquam, sed caro sola ... nam si caro nihil prodesset, verbum caro non fieret.

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