Para que les impusiera las manos. Era costumbre presentar niños a hombres considerados santos, como ahora es costumbre que los obispos y sacerdotes recen y bendigan a los demás. (Witham) --- Era costumbre entre los judíos presentar a sus hijos a los ancianos, para que pudieran recibir su bendición; por eso las presentan en esta ocasión a nuestro Señor. (San Remigio) --- Y los discípulos los reprendieron, no porque no quisieran que los niños fueran bendecidos por las manos de nuestro Salvador, sino como aún eran débiles en la fe, pensaron que, como otros hombres, él se burlaría de la importunidad de los concursantes.

(San Jerónimo) --- La gente pensaba que las mismas manos, que podrían devolver la salud instantánea a los enfermos, necesariamente deben impartir todo el bien a los niños que deben tocar. Los discípulos pensaron que se habían hecho demasiado libres con su Maestro, pidiendo lo que, en sus ideas, estaba por debajo de su dignidad. (Haydock)

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