Y el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué está decaído tu semblante? La advertencia del Señor en este momento se refería tanto a la causa como a las posibles consecuencias de la ira de Caín. Él implica, en primer lugar, que la actitud meditabunda asumida por Caín, fue irrazonable, tonta, dadas las circunstancias.

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