Verdaderamente mi alma espera en Dios, literalmente, "Sólo sumisión silenciosa a Dios mi alma", es decir, en medio de las dificultades que lo acechaban descansaba en las promesas de Dios, reprimiendo todo murmullo de insatisfacción en su corazón; de él viene mi salvación, su liberación de todo peligro.

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