Porque el Señor Dios es un Sol, que brilla sobre los creyentes con luz y vida celestiales, y Escudo, que los protege contra peligros de todo tipo; el Señor dará gracia y gloria, siendo estos dones los rayos que descienden del divino Sol: gracia, como el favor de Dios; gloria, el honor que concede. No negará nada bueno a los que andan en rectitud, haciendo que toda la conducta de su vida esté de acuerdo con la voluntad del Señor.

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