Y cuando le fijaron un día, muchos vinieron a él a su alojamiento; a quienes expuso y testificó el reino de Dios, persuadiéndolos acerca de Jesús, tanto de la ley de Moisés como de los profetas, desde la mañana hasta la tarde.

Ver. 23. Llegó a su alojamiento ] Tertuliano nos dice que estaba prohibido a los cristianos primitivos por un estatuto público, tener templos o lugares de reuniones públicas. Con nosotros es aún mejor, bendito sea Dios. Tenemos, como José les proporcionó en Egipto, un granero o almacén en cada ciudad y aldea en su mayor parte.

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