Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio del mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas?

Ver. 23. Si he hablado mal ] Cristo soporta la insolencia del oficial, pero no se abstiene de aclarar su propia inocencia. Debemos, cuando estamos dispersos, trabajar como la luna eclipsada, manteniendo nuestro movimiento, para salir de la sombra y recuperar nuestro antiguo esplendor.

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