6-16 David le da a Salomón la razón por la cual debería construir el templo. Porque Dios lo designó. Nada nos impulsa más poderosamente a dedicarnos a cualquier servicio para Dios que saber que estamos designados para ello. Porque tendría el tiempo y la oportunidad para hacerlo. Debería contar con paz y tranquilidad. Donde Dios otorga descanso, espera trabajo. Porque Dios había prometido establecer su reino. Las bondadosas promesas de Dios deben avivar y fortalecer nuestro servicio religioso. David le entregó a Salomón un relato de las vastas preparaciones que había hecho para esta construcción; no por orgullo o vanagloria, sino para animar a Salomón a dedicarse alegremente a esta gran obra. No debe pensar que al construir el templo adquirirá una dispensa para pecar; al contrario, su acción no sería aceptada si no se esforzara por cumplir los estatutos del Señor. En nuestro trabajo espiritual, al igual que en nuestra lucha espiritual, necesitamos valor y determinación.

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