8-14 No se rebaja a nadie a condescender, y a veces incluso a suplicar, donde, en estricto derecho, podríamos mandar: el apóstol argumenta desde el amor, más que desde la autoridad, en favor de uno convertido por sus medios; y éste era Onésimo. En alusión a ese nombre, que significa "provechoso", el apóstol admite que en el pasado había sido poco provechoso para Filemón, pero se apresura a mencionar el cambio por el que se había convertido en provechoso. Las personas impías son inútiles; no responden al gran fin de su ser. Pero ¡qué cambios tan felices hace la conversión! de lo malo, lo bueno; de lo inútil, lo útil. Los siervos religiosos son tesoros en una familia. Los tales harán conciencia de su tiempo y de sus confianzas, y administrarán todo lo que puedan para lo mejor. Ninguna perspectiva de utilidad debe llevar a ninguno a descuidar sus obligaciones, ni a faltar a la obediencia a los superiores. Una gran prueba del verdadero arrepentimiento consiste en volver a practicar los deberes que se han descuidado. En su estado inconverso, Onésimo se había retirado, para perjuicio de su amo; pero ahora que había visto su pecado y se había arrepentido, estaba dispuesto y deseoso de volver a su deber. Poco saben los hombres con qué propósitos deja el Señor que algunos cambien de situación, o se comprometan en empresas, tal vez por malos motivos. Si el Señor no hubiera anulado algunos de nuestros proyectos impíos, podemos reflexionar sobre casos en los que nuestra destrucción habría sido segura.

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