1-7 Los apóstoles hablaban tan claramente, con tal evidencia y prueba del Espíritu, y con tal poder; tan calurosamente, y con tal preocupación por las almas de los hombres; que los que los escuchaban no podían sino decir que Dios estaba con ellos de verdad. Sin embargo, el éxito no debía atribuirse a la forma de su predicación, sino al Espíritu de Dios que utilizaba ese medio. La perseverancia en hacer el bien, en medio de peligros y dificultades, es una bendita evidencia de la gracia. Dondequiera que los siervos de Dios sean impulsados, deben procurar declarar la verdad. Cuando avanzaron en el nombre y la fuerza de Cristo, no dejó de dar testimonio de la palabra de su gracia. Nos ha asegurado que es la palabra de Dios, y que podemos aventurar nuestras almas en ella. Los gentiles y los judíos estaban enemistados entre sí, pero se unieron contra los cristianos. Si los enemigos de la iglesia se unen para destruirla, ¿no se unirán sus amigos para preservarla? Dios tiene un refugio para su pueblo en la tormenta; él es y será su escondite. En tiempos de persecución, los creyentes pueden ver motivos para abandonar un lugar, aunque no dejan la obra de su Maestro.

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