1-4 Vea cuán poco valora Cristo la pompa externa, donde no hay una verdadera pureza de corazón. Mira con compasión la ruina de las almas preciosas y llora por ellas, pero no encontramos que mire con piedad la ruina de una casa preciosa. Recordemos entonces cuán necesario es para nosotros tener una morada más duradera en el cielo, y estar preparados para ello por las influencias del Espíritu Santo, buscadas en el uso sincero de todos los medios de gracia.

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