53-58 Cristo repite su oferta a los que le han rechazado. Le reprochan: ¿No es éste el hijo del carpintero? Sí, es cierto que tenía fama de serlo; y no es una desgracia ser hijo de un honrado comerciante; deberían haberle respetado más porque era uno de ellos, pero por eso le despreciaron. No hizo muchas obras poderosas allí, a causa de su incredulidad. La incredulidad es el gran obstáculo para los favores de Cristo. Mantengámonos fieles a él como el Salvador que ha logrado nuestra paz con Dios.

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