1-5 Cuando podemos alabar a Dios con todo nuestro corazón, no necesitamos estar dispuestos a que todo el mundo sea testigo de nuestra gratitud y alegría en él. Aquellos que confían en su bondad amorosa y su verdad a través de Jesucristo, lo encontrarán fiel a su palabra. Si no escatimó a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas libremente? Si Dios nos da fuerza en nuestras almas, para soportar las cargas, resistir las tentaciones y hacer los deberes de un estado afligido, si nos fortalece para mantenernos firmes por la fe y esperar con paciencia el evento, nosotros están obligados a estar agradecidos.

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