Quita su sangre - Aunque las naciones orgullosas y belicosas se han deleitado en derramar sangre y, por así decirlo, en comer la sangre de sus enemigos, sin embargo, Dios derrocará su poder y quitará la presa de su boca. Abominaciones: Sus abominables sacrificios que ofrecían y comían. Dios castigará sus idolatrías y, al destruir las ciudades de esas abominaciones, las eliminará para siempre.

El remanente - Ese pequeño número selecto que escapa de la espada, serán los peculiares del Señor. Como gobernador, por el honor que se les dará. Como jebuseo: la ciudad es para el pueblo, y esta ciudad y pueblo para todos los demás: todos los filisteos restantes serán como jebuseos, siervos del pueblo de Dios.

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