La de todo lo que me ha dado. no debe perder nada.

No echaría fuera a ninguno que viniera a él, porque tales fueron dados por el Padre, y su voluntad fue que el Hijo no perdiera ninguno de los dados, sino que resucitara a toda alma en el último día. Quien recibe al Hijo tiene vida eterna, y en el último día el Hijo resucita a los tales porque tienen vida eterna. Los "dados", "vienen" a Cristo, pero deben "permanecer" en él, si quieren continuar viviendo.

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Nuevo Testamento