Verso 11. Un calor abrasador se seca.

En este versículo, el apóstol refuerza la idea presentada en el versículo anterior mediante una expansión de la figura que allí introduce. Los ricos deben entender que no se debe confiar en nada en sus pertenencias, porque con las riquezas y el dueño le espera al hombre el destino que encuentra la hierba de los rayos del sol ardiente, que todos han observado. Como la hierba se seca y su flor se cae, y toda su gracia, moda y belleza perecen y se desvanecen fuera de la vista de los hombres, así es con el hombre rico.

Cualesquiera que sean sus planes y propósitos, y cualquiera que sea la grandeza de su posición entre sus semejantes, las vicisitudes comunes de la vida, la enfermedad y la muerte lo alcanzan, y se desvanece como la flor. Sus riquezas no ofrecen protección. Meyer avanza, en mi opinión, la idea contenida en las palabras del apóstol: "La idea prominente es que el hombre rico, alcanzado por el juicio, perece en medio de sus obras y actividades como la flor en medio de su florecimiento cae víctima". al calor abrasador del sol".

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Antiguo Testamento