Él es. Robert Rainy dice: "Observen la importancia que justamente se puede atribuir a los instrumentos humanos. Uno no es tan bueno como otro. Algunos son mucho más aptos para el uso que otros. El Apóstol pensó seriamente en el punto de quién era el más apto para ir, y dijo Se alegró de tener un hombre como Timoteo para enviar. Es cierto que la fuente suprema de éxito en la obra del evangelio es Dios mismo, y a veces Él da un éxito inesperado a instrumentos improbables.

Pero, sin embargo, por regla general, mucho depende de que los hombres se adapten a su trabajo. Cuando Dios prepara nuevas bendiciones para su Iglesia, comúnmente levanta hombres aptos para el servicio que ha de prestar. Por lo tanto, hacemos bien en orar fervientemente por hombres eminentemente calificados para hacer la obra del Señor".

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