Y uno de la multitud le dijo. Mi hermano me está perjudicando, porque quiere apoderarse de todos los bienes de nuestro padre, y no me dará ninguna parte de ellos. Mandadle, pues, que me haga justicia, porque con vuestra autoridad podéis hacer esto con una palabra, lo que yo no puedo hacer con muchos juicios y muchos pleitos. Porque es Tu oficio defender el derecho y ayudar a los oprimidos, porque Tú eres el Señor de la justicia.

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