Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. [La misma ley que pertenece al mundo físico se aplica con igual efecto en el reino moral y espiritual, de modo que aquellos que son tacaños y mezquinos en dar a los demás, recibirán escasamente de las bendiciones otorgadas por Dios.]

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Antiguo Testamento