El amor que exige la ley de Dios, lleva a los que lo tienen a hacer el bien, no sólo a sus amigos o compatriotas, sino a todos, según tienen oportunidad, a imitación de Aquel que hace salir su sol sobre los malos y sobre los buenos, y hace llover sobre justos e injustos, y "quien, siendo rico, por amor a nosotros se hizo pobre, para que nosotros con su pobreza fuésemos enriquecidos".

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