Cuantos son mis pecados? Que soy un pecador, lo confieso; pero no que sea culpable de los crímenes que suponen mis amigos; si es así, tú, oh Señor, descúbrelo. ¿Por qué escondes tu rostro? Retira el favor y la ayuda que solías darme; y me consideras tu enemigo? Es decir, trata conmigo con tanta dureza como si fuera tu enemigo declarado.

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