JOD.

Salmo 119:73 . Tus manos me hicieron , etc. No abandones, pues, tu propia mano de obra, que ni tiene ni espera nada más que de tu omnipotente poder. Siendo tu criatura, sé que, como tal, estoy obligado a servirte y obedecerte con todas mis fuerzas: para que pueda hacerlo bien, dame el entendimiento y la ayuda que necesito.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad