Pero algún hombre dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? - La prueba de la verdad de la doctrina de la resurrección se concluye en el último versículo. La verdad de esto, en la primera parte de este capítulo, se mantiene: (1) por el hecho histórico de la resurrección de Cristo; (2) por una reductio ad absurdum, mostrando las consecuencias lógicamente involucradas en su negación; (3) mediante un argumentum ad hominem.

Los dos primeros argumentos siguen siendo aquellos en los que debemos basar nuestra fe en la doctrina. Este último, como todo argumento de esa naturaleza, sólo tiene fuerza para aquellos a quienes en realidad se dirige. El Apóstol en este versículo se desvía hacia otra línea de pensamiento. Asume que sus argumentos anteriores son concluyentes; Sin embargo, aún quedan dificultades que se irán presentando.

La dificultad se expresa en dos preguntas, la segunda es una ampliación de la primera, una indicación más definida de dónde radica la dificultad sugerida. "¿Cómo resucitan los muertos?", Es decir, ¿no con qué poder? pero de que manera como se explica con más detalle en la siguiente pregunta, "¿En qué cuerpo vienen?"

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