Porque nada es secreto. - Otra de las máximas que estaban a menudo en labios de nuestro Señor, y aplicadas según se presentaban las circunstancias. En Mateo 10:26 (donde ver nota) forma parte del encargo a los doce Apóstoles; aquí sigue la interpretación de la parábola del Sembrador; en Lucas 12:2 señala la moraleja de la inutilidad de la hipocresía.

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