(6) Pero os certifico, hermanos, que el evangelio que por mí fue predicado no es conforme a hombre.

(6) Un segundo argumento para probar que su doctrina es celestial, porque la recibió del cielo, de Jesucristo mismo, sin la ayuda de ningún hombre, en el que supera a los que Cristo enseñó aquí en la tierra a la manera de los hombres.

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