(6) Si me aman, guarden mis mandamientos.

(6) Ama justamente a Cristo quien obedece su mandamiento; y porque la obediencia a Cristo va acompañada de un tipo y cantidad infinita de miserias, aunque está ausente en el cuerpo, consuela a los suyos con el poder presente del Espíritu Santo, a quien el mundo lo desprecia, porque no lo conoce.

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