(8) Y cuando le vieron, se asombraron; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado así? he aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

(8) Todos los deberes que tenemos para con los hombres, aunque no deben ser descuidados, no deben ser (según la posición en la vida que Dios nos ha puesto) para ser preferidos antes de la gloria de Dios.