Difícilmente podemos decir en esta ocasión qué admirar más, la falta de fe en Ezequías, al pedir una señal, o la abundante gracia del Señor al concederla a modo de confirmación de su sagrada palabra. Seguramente, Ezequías, fue suficiente lo que el Señor prometió. Pero, ¿no somos todos incrédulos e incrédulos en mil ocasiones menos? Me quedo sin intentar explicar cómo se logró esta señal. Los temas de mera curiosidad o diversión no entran dentro del diseño de este humilde Comentario.

Sin embargo, me atrevo a decirle al lector que los 15 cantos de grados, tal como están quietos, que encontramos en el libro de los Salmos desde el 120 ( Salmo 120:1 ) al 134 ( Salmo 134:1 ) han Algunos han conjeturado que se refieren a los grados de sombra del sol en esta ocasión y al alargamiento de la vida del rey. Pero solo lo menciono; Supongo que no añadiré un solo pensamiento sobre el tema.

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