Hay un maravilloso grado de condescendencia, implícito por parte de Dios en lo que aquí se dice. Donde hay una pregunta seriamente establecida en el alma, acerca de los caminos y obras de Dios, en su visitación; allí el Señor se dignará explicar. ¡Lector! ¡Dejad que esto aliente en todas las épocas oscuras, a contar vuestros dolores y ejercicios, y colocarlos delante del trono!

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