REFLEXIONES

PRECIOSO Señor Jesús! basta que seas mi porción; ¡Oh! no busque más grandes cosas. Tener mi vida espiritual asegurada, en medio de mi vida natural, dada por presa, en un mundo como este, donde las flechas de la muerte vuelan en todas direcciones; Señor, ayúdame a considerarlos como misericordias distintivas; y por la fe para vivir en ti ahora, y dentro de mucho para disfrutar plenamente de ti en gloria; ¡Oh! qué gracia marcada y distintiva es la mía. ¡Y ahora, Señor! Te ruego que la historia de Baruc proporcione continuamente un tema de instrucción; porque al tenerte a ti, oh Señor, poseo real y verdaderamente todas las cosas.

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